Piensa en tres piezas: verdura o fruta, un alimento proteico y un acompañamiento como pan, patata, arroz o pasta. Puedes añadir aceite de oliva. El equilibrio se construye a lo largo de los días; no necesitas que cada plato sea perfecto.
Las cantidades dependen de ti, tu hambre, tu actividad y tu plan. Esta guía no sustituye una pauta individual ni obliga a cenar poco.
PASO 2
Cinco cenas para adaptar
1. Tortilla con tomate y pan. 2. Garbanzos cocidos con verduras congeladas salteadas y arroz ya cocido. 3. Ensalada con patata cocida y una conserva de pescado.
4. Tofu con verduras salteadas y cuscús. 5. Bocadillo de pollo que haya sobrado de otra comida, tomate y una pieza de fruta. Ajusta los ejemplos a tus gustos, alergias y necesidades.
PASO 3
Haz una compra pequeña de apoyo
Escoge dos proteínas que uses de verdad —huevos, legumbres, tofu o conservas—, dos verduras fáciles y dos acompañamientos. Añade fruta y algún lácteo o alternativa si te encajan.
Revisa primero lo que hay en casa. No necesitas comprar todos los ejemplos ni llenar la nevera de ingredientes nuevos. Conserva y recalienta siguiendo las instrucciones de cada producto.
PASO 4
Resuelve tus días complicados antes
Mira tus próximos turnos y elige dos cenas. Una puede servir para toda la familia, ajustando lo que necesita cada persona. Deja una tercera opción de despensa para cuando cambie el día.
Si llegas con mucha hambre, come algo mientras preparas la cena. Al día siguiente retoma tus comidas habituales, sin compensar saltándotelas.
AHORA, A TU SEMANA
Mi siguiente paso
Completa lo que te sirva. Estas respuestas no se envían a Eva y se borran al recargar o salir. Copia tu plan si quieres conservarlo.
MÉTODO EVAFIT
Vamos a ponerlo en práctica.
Cuéntame qué te cuesta y qué quieres conseguir. La valoración es el primer paso para ver cómo puedo ayudarte.