Anota aproximadamente cuándo te acuestas, cuándo te levantas y cómo estás durante el día. Si te despiertas, basta con recordarlo por la mañana: no necesitas mirar el reloj cada vez.
Añade lo que resulte relevante: calor, horarios de trabajo, cuidados o preocupaciones. Un reloj inteligente no es imprescindible y no diagnostica un problema de sueño.
PASO 2
Escoge una mejora que sí dependa de ti
Puedes probar una habitación más fresca y oscura, una pequeña rutina tranquila antes de dormir o revisar el café de la tarde. Mantén horarios regulares cuando tu situación lo permita.
Si tienes turnos o cuidas a alguien, quizá necesites primero proteger un bloque de descanso y pedir apoyo. La guía debe adaptarse a tu vida; no todo se resuelve con acostarte antes.
PASO 3
Ajusta el día siguiente
Tras una mala noche, revisa con tu entrenadora la intensidad de la sesión. Deja una comida fácil prevista y evita convertir el cansancio en un juicio sobre tu constancia.
No empieces suplementos o productos para dormir por una recomendación genérica. Si los estás valorando, consulta su seguridad e interacciones con un profesional sanitario.
PASO 4
Cuándo pedir ayuda
Si el problema persiste, los cambios no ayudan o afecta a tu vida diaria, consulta. Comenta también los sofocos o despertares si te preocupan; no tienes que resignarte.
Los ronquidos fuertes con pausas respiratorias o una somnolencia marcada merecen valoración. Si estás somnolienta, no conduzcas. Al final de la semana, valora cómo te encuentras, sin exigirte dormir perfecto.
AHORA, A TU SEMANA
Mi siguiente paso
Completa lo que te sirva. Estas respuestas no se envían a Eva y se borran al recargar o salir. Copia tu plan si quieres conservarlo.
MÉTODO EVAFIT
Vamos a ponerlo en práctica.
Cuéntame qué te cuesta y qué quieres conseguir. La valoración es el primer paso para ver cómo puedo ayudarte.