Mira tu agenda y elige dos momentos que puedas sostener. Cuenta también el desplazamiento, cambiarte y volver a casa. Deja margen entre sesiones si tu planificación lo permite.
Dos días de fuerza pueden ser un punto de partida útil. Las recomendaciones generales incluyen trabajar los grandes grupos musculares al menos dos días por semana, además de actividad aeróbica. No significa que cualquier par de sesiones cubra todas tus necesidades.
PASO 2
Pide un plan ajustado a tu tiempo
Una sesión debe encajar con tu experiencia, material y situación. Si tienes treinta minutos, dilo antes de planificar. En casa se puede trabajar fuerza, pero importa qué material tienes y cómo se organiza la progresión.
Para empezar, prioriza aprender los movimientos y una dificultad adecuada. No necesitas acabar exhausta para que la sesión cuente.
PASO 3
Ten una alternativa pactada
Plan A: tu sesión habitual. Plan B: una versión más corta que tu entrenadora haya preparado, manteniendo lo prioritario. Si aparece un imprevisto, úsala o mueve la sesión a otro hueco real.
Un paseo puede ayudarte a mantener actividad en un día complicado, aunque no sustituye automáticamente el estímulo de una sesión de fuerza. Evita duplicar sesiones por culpa.
PASO 4
Registra lo que te ayudará a avanzar
Apunta ejercicios, carga, repeticiones y sensaciones. Eso permite revisar si mejorar la técnica, cambiar la dificultad o ajustar el volumen. Repetir ejercicios con una progresión tiene un propósito; cambiarlos cada día no es obligatorio.
Si un movimiento duele, detente y pide revisión. Una alternativa tiene que ser adecuada para ti. Con síntomas nuevos o una lesión, puede hacer falta valoración sanitaria antes de continuar.
AHORA, A TU SEMANA
Mi siguiente paso
Completa lo que te sirva. Estas respuestas no se envían a Eva y se borran al recargar o salir. Copia tu plan si quieres conservarlo.
MÉTODO EVAFIT
Vamos a ponerlo en práctica.
Cuéntame qué te cuesta y qué quieres conseguir. La valoración es el primer paso para ver cómo puedo ayudarte.